Hay momentos en tu vida en los que aquello que quieres lograr parecer ser incorrecto. Tengo tantas preguntas en mi cabeza que no me dejan escribir tranquilamente. Quisiera dar media vuelta y olvidarme de este texto, hacer como que nunca sucedió, no tener que enfrentar mi realidad.
Miro en retrospectiva y todo se ve… nublado. Muchas cosas han perdido su razón de ser. No se si hice mal o hice bien, solo se que lo hice, y las consecuencias están ahí, presentes, y no estoy seguro de como enfrentarlas. Llevo en mis hombros la carga de una vida llena de decisiones, llena de consecuencias, con un futuro lejos de alcanzar y al que tendré que llevar cargando todas mis acciones pasadas.
Quisiera que hubiera un camino fácil. Poder borrar todos los obstáculos, todas mis acciones, y tener simplemente mi objetivo al alcance de mi mano. Quisiera pensar que todo lo que he hecho tendrá un propósito al final. Pero en este momento, me siento atrapado entre dos mundos inconciliables. Es como si todo este tiempo he vivido construyendo para alcanzar la cima de una montaña… hacia la dirección equivocada.
Por primera vez siento que vendrán nuevos cambios, y no dependerán de mí. Que no estoy preparado para enfrentar lo que quiero, y la preparación se ganará con duras experiencias. Al final del día sabremos los resultados.
A veces uno desea algo con tanta fuerza, que cree que siempre será algo imposible. Hay una frase que dice “esperar lo mejor, preparándose para lo peor”, pero es que acaso lo mejor no se merece también nuestra preparación.
Hoy estoy aquí, con mucho de lo que he querido durante tanto tiempo justo al alcance de mi mano, dándome cuenta que he estado caminando en la dirección contraria. Y no he querido darme cuenta.
Lo único que importa es el presente, solo se puede ser feliz en el ahora. Es hora de volver a caminar, pero esta vez, hacia el lado correcto del camino.
Los sueños son solo sueños. Al momento en que se vuelven realidad, toda la crudeza de esta los golpea. Y se vuelven parte de la vida, hay que luchar por mantenerlos vivos, traen desilusiones, a veces sientes que no vale la pena sufrir tanto.
Pero cuando en verdad son aquello que siempre has deseado, entonces todo lo demás no importa. Aunque la realidad sea más fría y dura de lo que imaginaste, incluso así, lo que en realidad importa es que conseguiste aquello que buscabas. Ya tienes todo lo que necesitas.
Este sábado pasado tuve mi primera clase de japonés. Si hubiera estado más atento hubiera escrito sobre eso el mismo sábado, pero se me paso por alto.
Fue un sábado complicado. Tuve dos parciales, y uno justo media hora antes de la clase, aunque esa media hora fue el tiempo que nos tardamos en entrar el salón y que nos entregaran el examen. Afortunadamente era una materia de revisión, lo que significa que ya vi el tema y no me aceptaron las equivalencias, además las clases de japonés las dan en la universidad.
Primero me sentí un poco perdido, sobre todo por llegar tarde, y nunca antes había estudiado japonés escrito. Pero después de un rato me adapte fácilmente.
Estoy bastante contento de tomar esta clase por varias razones. La primera es que me gusta mucho aprender un nuevo idioma, va de la mano con mi curiosidad natural, y rápidamente le encontré el gusto a experimentar con el hiragana. La segunda es por oficializar mis estudios, y es que ya empezaba a preocuparme de que el japonés iba a quedar como un hobbie y nunca iba a alcanzar algún valor académico.
Este es el tipo de cosas que no he aprovechado últimamente. Al final se trata de no permitir que las preocupaciones entorpezcan lo que se quiere hacer, animarse a aprovechar las oportunidades y ser disciplinado.
Estoy ansioso de tener mi próxima clase. Si no le pones ganas ni te emociona aquello que tú mismo has escogido hacer, entonces no vale la pena.
Creo que no estoy aprovechando al máximo el blog. Me pongo a escribir en este momento y no se me ocurre con que comenzar, no puedo creer que no halla nada en mi cabeza. Simplemente, pareciera que mi mentalidad todavía no es la adecuada, aunque suene extraño, creo que tengo que mantenerme durante todo el día en búsqueda de algo que escribir, aprovechando cada experiencia al máximo.
O tálvez, el problema es que a veces estoy tan ocupado que me olvido de disfrutar lo que hay alrededor. Si me fijo en este momento, puedo escuchar la lluvia caer fuera de mi cuarto, realmente es de lo mejor que hay para dormir. Pero no estoy dormido, estoy todavía aquí, buscando algo que hacer, a pesar de estar cansado. Esperando lograr algo incluso al filo de la noche.
Pensándolo bien, no necesito algo sobre que escribir. Después de todo, puedo llevar la netbook a cualquier lado, abrirla y empezar a escribir de lo que hay a mi alrededor sin ninguna razón. Después de todo, la vida esta para disfrutarla, y poder dejar fluir mis pensamientos, permitirles salir al exterior y construir diferentes ideas, eso también es poder disfrutar la vida.
Han pasado varios días desde que escribí en el blog. Creo que si hubiera encontrado el tiempo para sentarme y escribir hubiera podido publicar algo, pero las cosas han estado muy inestables para mí en estos días. En este preciso momento no estoy seguro de en que debería de estar enfocando mi atención.
Lo más difícil de proponerte renovar todo lo que estas haciendo es saber por donde comenzar. El punto crítico es poder saber que he hecho mal, y al estar involucrado con tantas cosas diferentes, y a tantos niveles, es fácil perderse, sobre todo para mí.
Durante estos días he tenido la duda de si lo que hago realmente vale la pena, si me trae algún beneficio o si podría hacerlo mejor. Soy malo para manejar este tipo de conflictos, al final termino sin hacer nada. Sin embargo, empiezo a darme cuenta que el problema no esta en lo que se hace, sino en la manera de hacer las cosas. He dejado que los compromisos y las ocupaciones tomen el control de mi vida y he perdido el objetivo.
Ahora quiero volver a dejar las cosas en blanco y volver a disfrutar de lo que hago, sin preocupaciones. Las cosas se hacen mejor cuando te gusta lo que haces, y al hacer las cosas sin ganas, el cansancio es mucho más grande. He visto como es que mucho de lo que empecé a hacer porque me gustaba se han convertido en una carga, y como las responsabilidades me han mantenido alejado de muchas actividades.
Menos preocupación y más acción, esa debería de ser mi manera de vivir, al final de cuentas todo lo que deba de pasar, pasará.