Ayer fue mi cumpleaños, así que quería escribir algo ayer, pero al final no me quedo tiempo.
Este año fue realmente increíble para mí, hubieron cambios que nunca imagine en mi vida. Cosas buenas, cosas malas, cosas inesperadas. Ahora se acaba este año y empieza uno nuevo, con nuevos retos.
Este año ha habido mucha gente que ha estado presente en mi vida. Algunas de estas personas ya no me seguirán acompañando, han elegido un camino diferente, un poco alejado o completamente distinto. A esta gente, muchas gracias por haber estado en mi vida, no me olvidaré nunca de lo que hemos vivido juntos, espero que les vaya bien en el futuro. Yo no puedo cambiar su decisión, tal vez en el futuro halla una nueva oportunidad de hablar.
Aunque este año de vida termino con un sabor agridulce, prefiero fijarme solamente en las cosas buenas.
Al leer, un poco del conocimiento y la experiencia del autor se trasmite al lector. Aunque sea una historia sencilla, la visión del mundo de la persona que se escribió es transmitida a través de sus palabras.
El mundo es demasiado grande para ser conocido por una sola persona. A través de los demás es que ampliamos nuestro mundo. Hay muchas formas diferentes de relacionarnos con el resto del mundo, pero para mí, leer es una de mis favoritas, para así poder conocer distintas formas de pensar, distintas situaciones, distintas experiencias.
No todas son buenas influencias, hay lecturas que enojan, que deprimen; pero también hay otras que son inspiradoras y enseñan cosas que no podrías haber aprendido de otra manera. Es otra forma de ver el mundo, menos en el exterior y más al interior.
Es mi forma de crecer y aprender.
Estos últimos días han estado un poco atareados con cumpleaños y graduaciones. Pero no tanto como estará la próxima semana, que es la última de clases, y sera todo estudiar para parciales finales y entregar proyectos de fin de ciclo.
Espero que me quede algo de tiempo para escribir, y sino, será hasta que pase la tormenta.
Me siento bastante decepcionado en este momento, viendo como algo que había sido importante para mí en los últimos meses simplemente se derrumba. Al final solo me queda un amargo sabor en la boca.
Hice lo que pude, me equivoque más de una vez. Perdí.
El fuego siempre había sido su hábitat natural. Rodeado de rocas volcánicas, hornos y chimeneas, así es como había crecido. Ahora, la débil llama de la fogata era el único que le recordaba a su hogar.
El piso estaba húmedo y el viento era frío. El bosque estaba rodeado por la oscuridad, y las flamas apenas iluminaban más allá de si mismo. Se sentía incómodo y extraño. Así es como se tenía que sentir el exilio.
En casa, aunque ya no podía llamarla así, el fuego había sido dócil y fácil de invocar. En estas tierras desconocidas era débil pero rebelde, como tratando de escapar a otro lugar. Podía sentir como se apartaba de la fuente de su poder. Pero era lo único que sentía ya.
A medida que las llamas se consumían, su mente se nublaba cada vez más. La noche seguía avanzando. Se volvía cada vez más insensible al frío intenso que lo rodeaba. Los recuerdos se oscurecían por una espesa niebla. Exiliado de su hogar… exiliado de la vida.
Finalmente, la llama se consumió, y la oscuridad cayó sobre todo.
Conocí este término a través de los juegos de Final Fantasy. Ese momento único en el que eres capaz de realizar cosas increíbles, que normalmente no eres capaz de hacer. Cuando rompes las barreras que te limitan y haces lo imposible.
Llevo un buen rato pensando “debo de superar mis límites”. Quiero hacer mi propio Limit Break y realizar cosas increíbles.
Pero hoy he pensado más allá. Me he dado cuenta que para poder superar tus límites, primero tienes que haberlos alcanzado. Tienes que haber llenado toda tu capacidad para ser capaz de desbordarla. Y de eso se trata cada día, de ir llenando poco a poco nuestras expectativas, de alcanzar poco a poco nuestras metas.
Aunque un Limit Break es algo sorprendente, falta mucho para poder estar a ese nivel. Primero tendré que llegar a un 100% de mi esfuerzo. Y en ese momento, cuando sienta que no pueda ir más allá, entonces tendré que superar mis límites.
Pero también es algo cotidiano. Porque cada día nos esforzamos por lograr lo que queremos, pero cuando estamos cansados o aburridos ya no queremos continuar. En ese momento es cuando debemos superar nuestros límites e ir más allá.
Pero romper nuestras barreras tiene sus consecuencias. Nuestra carga física y mental puede ser más de lo que podemos llevar normalmente, por lo que hay que hacerlo con moderación. Pero es algo que debe de hacerse, como al hacer ejercicio cuando dicen “si no duele no sirve”.