Todo de cabeza y luego se vuelve a enderezar
No he podido escribir en estos días debido a la gran cantidad de información que no lograba terminar de digerir en la última semana y media. Todavía en este momento tengo la mente un poco congestionada, y la mayoría de mis formas de organizarme tradicionales, como la lista de tareas, siguen estancadas esperando que logre poner en orden mi cabeza.
Una de las cosas más interesantes de la vida es que uno nunca sabe que esperar. Cuando todo parece estar bien, pasa algo que desbalancea todo. Cuando parece que nada podría estar peor, las cosas se ponen peor. Pero a veces, pareciera que alguien enderezara el mundo de un solo brochazo, dejando todo donde se suponía que tenía que estar.
Los cambios siempre son duros, sobre todo cuando ya empezaste a acostumbrarte a una mala situación, has hecho tus nuevos planes y te has adaptado. Luego, vienen y te dicen que eso no era necesario, que puedes seguir como antes, pero que tienes que deshacer todo lo que ya habías rehecho porque son cosas que no deberían de estar ahí.
Después de una semana, el mareo ya se me esta quitando y es hora de seguir adelante. Las cosas vuelven a la normalidad, aunque hay que aclarar: hay una nueva definición de normalidad a la que todavía no me acostumbro del todo.
Ahora que ya salió lo primero, es solo cuestión de tiempo para poder disipar las nubes dentro de mi mente, y seguir escribiendo con regularidad. Espero.

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