El dragón en la luna

Mis ideas y sueños mezclados con un poco de locura

Pensamientos a la deriva

Ha pasado mucho desde que escribí la última vez. Simplemente no he tenido deseos de compartir mis pensamientos.

A pesar de que es tarde y debería estar dormido, tengo la sensación de que será una noche intranquila y sin descanso. Recién han acabado las vacaciones, no pude hacer todo lo que planeé, y me doy cuenta de que no es tan fácil alcanzar mis objetivos últimamente.

Es un poco complicado, adaptarse a los cambios, nuevos ambientes, nuevas formas de esforzarse, y al mismo tiempo tener metas que se vuelven inalcanzables.

A veces, solamente quisiera tiempo.

Objetivos, recompesas y tiempo

Últimamente, cada semana parece estar mas ocupada que la anterior.

No me quejo. Me gusta tener trabajo que hacer, poder ver avances en los proyectos, pero el volumen de trabajo es tan grande que a veces siento que no hay nada de tiempo para descansar. Y aunque ya he aprendido bien mi lección como para trabajar toda la semana sin descansar, queda menos tiempo disponible para poder dedicarme a todo lo que quisiera.

Siempre es necesario sacrificar algo para poder lograr otra cosa, o por lo menos posponerlo, y las cosas se ponen difíciles al momento de decidir que elegir y que dejar atrás. Todo depende de los resultados, si me toca elegir entre dos proyectos, tengo que pensar cual me da mejores resultados y elegirlo. Pero los resultados no siempre son claros.

Los beneficios pueden ser a corto o a largo plazo. A corto plazo son más visibles, mejoran mi calidad de vida en este momento y a veces nos sentimos tentados a solo elegir beneficios a corto plazo. Pero para cumplir con mis objetivos, es necesario considerar los beneficios a largo plazo, ¿qué es lo que me acerca más a mi meta?

El equilibrio es muy difícil. Si nos quedamos con el ahora no pasaremos del mismo lugar, y en algún momento podríamos perder lo que tenemos. Y si buscamos solo el futuro, pues, quien es capaz de trabajar si no come, poniéndolo de una manera clara.

En este momento me encuentro en una constante encrucijada. Que elegir, a que dedicarle más tiempo, ¿estoy tomando las decisiones correctas? Hay cosas y personas que no quiero perder, y a veces pareciera que ciertas decisiones amenazan con alejarme de ellos.

Y como dice el dicho: no todo lo que brilla es oro. Hay muchos proyectos brillantes que terminan siendo fracasos, callejones sin salida que quitan tiempo y esfuerzo para al final darte nada a cambio.

Al final del día, quiero poder ver hacia atrás y decir que he logrado muchas cosas. Pero quiero hacerlo desde el lugar que quiero alcanzar, contento de haber cumplido mis objetivos, y no lamentándome de que por lograr muchas cosas perdí lo más importante.

Influencias

Muchas veces tratamos de ser diferentes a nosotros mismos. La sociedad, tus amigos, o tus responsabilidades influyen para querer hacer las cosas de otra manera. Algunas veces de la manera correcta, muchas otras lo contrario.

Cambiar superficialmente es sencillo. Comportarte de la manera como tus amigos esperan cuando estás con ellos es tan fácil que lo hacemos sin darnos cuenta. Muchos nos creemos independientes y que nadie nos dice que hacer, pero ¿acaso no hacemos las cosas tal y como nuestra mama quiere cuando estamos en la casa?, aunque sea solo para que no se moleste.

Pero son pocas las cosas que nos hacen cambiar realmente internamente. Simplemente es necesario quitar la influencia externa, y en poco tiempo regresamos a hacer las cosas como las hacíamos antes.

Tenemos que preguntarnos a veces si realmente estamos haciendo lo que queremos, y si podemos continuar así por toda la vida o si llegará un momento en el que no podamos más y explotemos.

Palabras sueltas en una noche

Se supone que encendí la computadora para hacer una tarea, pero luego recordé un par de cosas que tenía pendientes por aquí, y otras por allá, y después pensé: ¿Por qué no actualizar el blog?

Ha pasado un buen tiempo desde que escribí algo, y más desde que escribí algo personal. Realmente había olvidado lo reconfortante que es ordenar un poco las ideas, poner en línea algunas cosas que hay flotando en mi cabeza y estar en internet sin tener que estar programando u organizando proyectos.

Y pues, proyectos, es lo que me ha mantenido alejado del blog durante todo este tiempo. Hay muchas cosas que se están trabajando, un poco más de lo que puedo controlar, y hay que admitir que eso ha afectado mi modo de vida bastante. No hay mucho tiempo para perder vagando por la red, casi siempre hay algo pendiente por terminar.

Aunque no todo ha sido trabajo, pero tengo que admitir que he comprometido mucho mi tiempo libre. Si no estoy trabajando, paso jugando en la computadora, o si es posible ando visitando a mi novia.

He estado pensando en hacer un post sobre el trabajo, las empresas de desarrollo, los proyectos, o algo así, pero la verdad no ha estado calendarizado dentro de mis actividades, solo ha sido una idea al azar. Al final de cuentas es mejor solo escribir por escribir, aunque probablemente este post no tenga nada de sentido.

A medida que vamos creciendo nos vamos atareando más y más. Cuando eramos adolescentes pasábamos horas y horas sin ningún rumbo, ni propósito, solamente disfrutando con los amigos. Pero ahora hasta para salir con los amigos tiene que haber una razón y un significado. Me pregunto si será la sociedad la que nos vuelve así, en un mundo tan exigente y acelerado como el de hoy en día, o sí habrá sido siempre así desde tiempos antiguos.

De todas formas siempre es bueno soltar un par de palabras al viento en una noche tranquila y silenciosa.

Funcionamos a baterías

A veces creo que las personas funcionamos con diferentes clases de energía, que el cansancio no puede ser de un solo tipo y depende de varios factores diferentes. Es fácil diferenciar el cansancio físico y el mental, pero existen algunos casos que no se pueden clasificar en ninguno de estos, o quizás ni siquiera como cansancio.

Se que estoy generalizando demasiado pero, por ejemplo, los altos niveles de estrés tienen un efecto similar al cansancio. Se puede decir que se acumula el estrés pero de cierta manera es como si se perdiera energía, y esta energía debe de recuperarse a través de una actividad desestresante. Suena como un videojuego, pero después de todo los videojuegos son simplificaciones de hechos de la vida real.

Pero también hay casos más especiales. La motivación, los sueños y aspiraciones de una persona parecen irse desgastando con el tiempo. Hay personas que parecen tener una energía ilimitada, y sus sueños nunca parecen apagarse, pero hay otras que no tienen forma de recargarlos y terminan perdiendo toda motivación.

Si hay algo que he aprendido en esta vida es que siempre es cuestión de balance. Es importante siempre dar lo mejor de uno mismo en todo lo que se hace, pero si no hay un descanso adecuado, el rendimiento empieza a bajar hasta que todo colapsa. Pero no solo es dormir y comer bien, es necesario atender esas otras cosas como la motivación y el estrés.

Por naturaleza buscamos las maneras de satisfacer nuestras necesidades. Una tarde con los amigos, ver una película, unas cervezas, son cosas que atienden nuestros problemas de estrés.

La motivación es algo más difícil de alimentar. Cada quién tiene sus propias maneras que pueden o no pueden funcionar. Yo en lo personal he descubierto que esta muy unida a mi imaginación. Necesito alimentarla constantemente con algún libro, una película, un videojuego o cualquier cosa que tenga una historia que se pueda contar. Muchas veces cuando estoy deprimido necesito pasar todo un día leyendo para poder regresar a la normalidad. Claro que no es una formula exacta, pero la mayoría de veces es algo como eso.

Hay varias otras cosas que se descargan en nuestra vida y para todos es diferente. Poniendo un poco de atención podríamos descubrir muchas de ellas, y aprender a balancearlas correctamente para no desgastarlas es un paso necesario para poder vivir plenamente.

Crónica de un rey caído

Cuando era niño, recuerdo que jugaba a menudo con los niños de mi colonia. Yo era el menor de todos, los demás eran uno o dos años mayores. Uno de mis mejores amigos era más de cinco años mayor.

Hacíamos cosas de niños. Inventábamos juegos, hacíamos obras de teatro y fundábamos clubes. Yo en lo personal fundé clubes muchas veces. Tenían algo que me atraía, aunque nunca me pregunte porqué.

El más exitoso fue el Club para Salvar a la Tierra. Incluso llegamos a hacer nuestras propias camisetas.

Sentía esta responsabilidad de tratar de mejorar el mundo, y me parecía solo natural que mis amigos me ayudaran a hacerlo. Casi nunca me hacían caso, yo era el chiquito. Fundaba el club y los incluía, pero todos hacían lo que querían. Con el tiempo deje de hacerlo.

De adolescente estuve muy involucrado en el movimiento Scout. Fui en más de una ocasión guía de mi propia patrulla. En aquel momento no lo vi, pero fue muy similar a mis clubes de niño. Trate de imponer una mística, que se respetaran ciertas reglas. Pero había algo diferente: dudaba, había perdido confianza en mi mismo.

Al final no tuve mucho éxito en mis patrullas. No tuve la fuerza para hacerlas funcionar como yo quería, ni tampoco funcionaron como los demás esperaron.

A medida que fui creciendo, me fui volviendo más y más solitario. Nunca fui capaz de seguir a nadie, pero cada vez era menos capaz de lograr que otros me siguieran.

Frecuentemente pensaba: no se lo suficiente para hablar de este tema, no les interesa escuchar mi opinión, ellos tienen su manera de hacer las cosas, para que necesitan la mía.

Incluso recientemente trate más de una vez de tener mi propia empresa. Pero fueron intentos débiles, siempre trataba de dejar que alguien más llevara la responsabilidad. Al final terminé convirtiéndome en un empleado más.

Pero el instinto es más fuerte, y no se puede matar fácilmente. Nunca pude solamente seguir y obedecer. Necesitaba algo más.

Mi novia fue una chispa que me invitaba a despertar. Siempre ha estado conmigo, incitándome a dar lo mejor de mí.

Hoy, después de dos meses como líder de proyecto, puedo sentir que todavía hay mucho más que puedo y quiero hacer.

Quiero recordar mis tiempos de niño. Quiero recordar esos tiempos en los que establecía una mística, un propósito.

He elegido un terreno inusual para poder recordar esos tiempos: un juego. No es para cambiar el mundo, es para recordar, es para evaluar, y para desatar los viejos instintos en algo prácticamente inofensivo.

Pero no terminará ahí. Existe un plan. Una visión y un propósito, y las herramientas están a la mano.

Solo hace falta un poco de seguridad, un poco de planificación, y poder liberar una imaginación por mucho tiempo encadenada.

Más allá de lo que puedo controlar. Más lejos de hasta donde he querido llegar. Temiendo solo a mi mismo. No tengo a nadie a quién seguir ni se para donde voy, pero no me detendré ahora.

Archivo